La última entrada os hablaba de un pequeño hayazgo en el metro que marcó un pequeño momento. Cunado me asaltó el texto de Jose Luis A. B. No esta sola. me acompañaba mi compañera Rayito Sol. La mirada que cruzamos cuando terminamos de leer el texto atravesó todos los muros. La jodía, que bien me conoce.
Ella es así; Entró en mi pequeño mundo de hormigón desde el primer momento como si de una apisonadora se tratase. Sin pedir ningún permiso se hizo una copia la la llave de la cerradura y ahora campa a sus anchas. No es que me importe, aprecio sinceramente su compañia en la oscuridad de mis paredes y en general suele ser bastante tolerante cuando estoy en mi pequeña concha.
Como ella hay otras pesonas, mis amigos que de vez en cuando traspasan el dintel de mi puerta, que son invitados a este lugar de mí. A veces no son conscientes de que han llegado tan lejos. Me gustaría que algunos apreciaran el gesto de abrir mi puerta que es para mi un esfuerzo enorme. Otros son plenamente conscientes y se pasean de puntillas por este lugar sombrío.
No sabias aquellos que compatris mi morada lo tremendamente especiales que sois. Sois pocos y escogidos. A veces solo estais un breve instante en aquel lugar, otros ya casi lo habeis explorado por completo. A aquellos que pasaron brebevemente dejaron un poso positivo, ayudaron a aque diera un paso hacia la luz de exeterior, otros s clavon par más de clavos para cerrar la puerta. Aun asi todos de una forma u otra me hucieron sentir más viva, me mostaron aquello que no puedeo conocer desde la oscuridad.
Sentíos honrados de que os abra mi concha. No tengo nada más privado. No lo tomeis como algo valadí, dejadlo todo ordenadito cuando partais... Aunque seguramente os lleveis un souvenir.